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DETRÁS DEL LENTE EN AFT ADVENTURETRACKERS

Historias inspiradoras 21st ago 2025

El fotógrafo Josh Winders se integra con dos pilotos que compiten en la Serie AdventureTrackers 2025. Esta es su experiencia, capturada en cámara y descrita con sus propias palabras.

 

El American Flat Track no es una experiencia que va poco a poco, explota a tu alrededor. La atmósfera vibra con motores rugiendo a todo volumen, la tierra vuela como fuegos artificiales y el óvalo de un cuarto de milla se transforma en un teatro donde el acero se deslizá en desenfoque. Es caótico y coreográfico al mismo tiempo, el tipo de espectáculo que exige tu atención antes de que siquiera tengas oportunidad de recuperar el aliento.

 

Antes de dejarme llevar aún mas, creo que corresponde una presentación. Mi nombre es Joshua Winders, aunque la mayoría me llama JK. Soy fotógrafo, piloto de Triumph y alguien que siente una curiosidad infinita por los lugares a los que las motocicletas nos pueden llevar. En mi día a día conduzco una Thruxton 1200 R de 2019, la máquina de carreras original de Triumph, aunque yo no soy corredor. Mi trabajo es más a menudo detrás del lente, persiguiendo el arte de las motos en lugar de los tiempos por vuelta.

 

Este año, durante el 85º Sturgis Rally, Triumph tuvo la gentileza de darme la oportunidad de acercarme a la pista para capturar las carreras en el legendario Jackpine Gypsies. Era mi primera vez. Crecí asistiendo de vez en cuando a alguna carrera de NASCAR, he visto bastantes de MotoGP™, pero el Flat Track era un mundo nuevo. Todo el ambiente se sentía crudo, sin pulir y casi analógico en comparación con la precisión pavimentada de las carreras en asfalto. Su belleza estaba en el caos de las motos deslizándose, desafiando las leyes de la física y de la gravedad. Es rápido, ruidoso, sucio y nada se le parece en cuanto a estar tan cerca de la acción.

 

Los pilotos del equipo Triumph, Brandon Paasch (#196) y Dalton Gauthier (#79), son pesos pesados en sus respectivas disciplinas. Brandon es dos veces ganador del Daytona 200, y Dalton fue campeón de AFT Singles en 2019. Juntos llegaron a Dakota del Sur con lo mínimo: sin jefes de equipo y apoyados solo por un artista (yo), que al menos es competente echando gasolina en una moto. Aun así, ambos estaban listos para enfrentarse a algo nuevo: competir en la primera temporada multievento de la clase AdventureTracker del American Flat Track.


AFT AdventureTrackers



Las motos eran Tiger 900 GT Pro, que después de usarlas para apoyo en eventos de ADV rallies, ya era una moto que yo venía apreciando bastante. Nuestra primera tarde fue en el garaje cambiando llantas y ajustando las motos al peso mínimo requerido. Fue entonces cuando noté que eran las mismas que habíamos usado como demos en el Get On! ADV Fest apenas dos semanas antes. Eso también significaba que venían de haber sido usadas en la filmación de la próxima BDR (Backcountry Discovery Route) y de pasar la semana anterior en los Black Hills en un tour de Jeff Stanton Adventures, liderado por el seis veces campeón. Me pareció perfecto, una forma auténtica de demostrar sus capacidades: sobrevivir una semana por senderos de backcountry y el Flat Track a la semana siguiente.

 

Cuando salieron a la pista vi a dos campeones en motos con las que no estaban familiarizados navegando un terreno desconocido. Era un riesgo, y se notaba en sus primeras vueltas de práctica: inclinaciones cautelosas, derrapes calculados, un proceso de aprendizaje. Mientras tanto, yo corría mi propia carrera. Capturar el espectáculo del Flat Track es un acto de equilibrio: ajustar configuraciones, forzar el enfoque, limpiar el polvo sin descanso, acercarme cada vez más hasta que los oficiales me dieran un golpecito en el hombro. Cada vuelta me obligaba a adaptarme: la velocidad demasiado alta para un obturador lento, el polvo demasiado denso para un autofocus, las curvas demasiado cerradas como para dudar.

 

Es acción de ‘parpadea-y-te-lo-pierdes’. Tuve mucha práctica entre las clases Singles y SuperTwin, pero durante las rondas de práctica, clasificaciones y finales de AdventureTracker, mi mirada estaba fija en los números 79 y 196. Lo que me mantenía enfocado era el arte en todo eso. Brandon, Dalton y todos los demás corredores no solo estaban domando motos en la tierra; estaban pintando líneas con el acelerador, el cambio y la inclinación, trazando pinceladas que ningún pincel podría capturar. Como artista, reconozco ese lenguaje: ritmo, fluidez, instinto, aunque el lienzo sea diferente en todo sentido. Viéndolos, sentí que no solo estaba documentando un deporte, sino presenciando una conversación entre piloto, moto y tierra en constante cambio.

 

Tras tres días de carreras, no me iba solo con fotografías. Me llevaba prueba del espíritu de competencia de Triumph, de pilotos dispuestos a ir más allá, de motos probadas donde nunca antes habían sido probadas, de mí mismo llevado al límite como narrador entre el polvo y el ruido del Flat Track. Me di cuenta de que las carreras no se tratan solo de ganar. Se trata de lo que recoges en los márgenes, en las fracciones de segundo entre curvas. Para mí, detrás del lente en Jackpine Gypsies, significó ver la tenacidad de Triumph en acción y atrapar historias en el polvo que flotaba sobre la pista mucho después de que ondeara la bandera a cuadros.


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